La vivienda en la playa está en continua evolución

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El mercado de las segundas residencias está en continua evolución. Si hace algunos años, la demanda de una segunda vivienda respondía a intereses de inversión, en los últimos años la mayoría de las operaciones pretenden funcionar como residencia habitual o para pasar largos periodos vacacionales. Es decir, la compraventa de casas vacacionales se aleja de la especulación, para que la mayoría de las firmas tengan un marcado carácter residencial. Existe la figura del comprador que quiere dar salida a sus ahorros para obtener una rentabilidad, pero desaparece el perfil del comprador que buscaba ganar dinero a corto plazo.

La procedencia del comprador de viviendas que se sitúan en la costa también ha experimentado cambios. Si durante los años del boom, hasta el 60% de los compradores eran españoles y el 40% extranjeros, en los últimos años esta tendencia se ha invertido para que las compraventas hasta en un 70% por residentes extranjeros. Además, el cambio también se produce en la nacionalidad de los compradores extranjeros, ya que en los años antes de la crisis hasta el 40% de las compraventas se producían por parte de compradores británicos. Actualmente, la procedencia del comprador está mucho más fragmentada y es posible encontrar una gran variedad de nacionalidades donde Bélgica, Suecia, Noruega y Alemania son las que más destacan.

Otro de los cambios que se produce en la vivienda en la playa es el incremento de los precios que se ha producido en los últimos años. Por lo general, este tipo de inmuebles tienen un precio de entre 280.000 y 4 millones de euros, dependiendo de la ubicación. En el ranking de gasto para adquirir este tipo de viviendas, los españoles se situarían a la cabeza con un gasto medio de 409.000 euros; seguidos de los alemanes, con 346.000 euros y los suecos, con 289.000 euros. Por su parte, la Costa Blanca y la Costa del Sol presentan los precios de media más elevados con un precio de 350.000 euros por vivienda. Una cifra que ha experimentado cambios en los últimos años, ya que el precio medio de una vivienda en la playa antes de la crisis se situaba en los 189.000 euros.

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