Consejos para hacer que tu casa se vea como un hotel de lujo

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Algunos hoteles disponen de habitaciones tan suntuosas y confortables que permiten a quienes se hospedan en ellas, vivir fantásticas experiencias que, en ocasiones, pueden llegar a ser uno de los mejores placeres de todo el viaje. Los hoteles son muy conscientes de la importancia de cuidar los pequeños detalles y comodidades, de tal forma que sus huéspedes puedan vivir experiencias inolvidables que recordarán todas sus vidas. Sin embargo, al terminar el viaje chocamos de bruces con la realidad al regresar a casa. En este artículo te contaremos algunos de los mejores trucos para que puedas lograr algunas de las mejores experiencias que ofrece un hotel en tu propia casa.

Diseño y estilo
Los mejores hoteles del mundo disponen de un equipo de diseñadores profesionales para vestir todas sus estancias. El secreto del éxito en la decoración de los hoteles reside en el equilibrio a la hora de mezclar las referencias culturales y la calidad de la ejecución artesanal. El diseño de tu dormitorio deberá estar bien cuidado, con una bonita cama ocupando el espacio central y con diseños en almohadas, ropas de cama y cortinas que combinen a la perfección. Además, todos los hoteles disponen de al menos un par de mesitas de noche, un escritorio y algunas acogedoras sillas.

Limpieza y orden
Los espacios de los hoteles, ya sean grandes o pequeños, deben estar siempre bien organizados y limpios. Los mejores hoteles disponen de muchas posibilidades de almacenaje y cada objeto tiene su lugar específico. De hecho, el orden está muy relacionado con el diseño, ya que en una habitación bien diseñada, cada cosa tiene un propósito y un lugar. Llegar a casa y encontrar la cama hecha, el dormitorio ordenado y el baño limpio te permitirán experimentar una versión doméstica de la vida en un hotel.

Iluminación
Los buenos hoteles no tienen nada de oscuro ni lúgubre. De hecho, se encuentran perfectamente iluminados con muchos tipos de luces adaptados a resaltar cada rincón. Lo ideal es disponer de una gran luz general que ilumine toda la estancia y que permita regular la intensidad, clave para lograr una iluminación ambiental. Unas luces más pequeñas se encargarán de iluminar los rincones que específicamente lo necesiten.

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