Empleo, vivienda y el tímido despegue en la venta de inmuebles

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Empleo y vivienda más van de la mano que nunca. A la creación de puestos de trabajo, debemos sumar las facilidades crediticias y las mejora de las perspectivas económicas. Todo ello resulta determinante para una evolución positiva del mercado de la vivienda y ha motivado lo que podemos llamar un tímido despegue en los datos de ventas registrados en 2015.

Así las cosas, según el Instituto Nacional de Estadística, las operaciones de compraventa han subido un 11,1% respecto al 2014, acumulan ya dos años de incremento consecutivo y podrían volver a crecer sustancialmente en el 2016 si la situación política no trunca el actual clima de confianza.

¿Ha quedado atrás de manera definitiva lo más duro de la crisis inmobiliaria que ha sufrido el país desde el 2007? Sí, aunque debemos recordar que el número de operaciones cerradas, que ha sido de 354.132 viviendas, es todavía un 54% inferior al registrado en ese año, en el que se vivió el momento más álgido del boom inmobiliario.

Como ya hemos ido avanzando en este blog, las ventas registradas entre el 2014 y el 2015 han reducido drásticamente el stock de viviendas existente, hasta los 462.000 inmuebles, cifra que es menos de la mitad de los 1,2 millones de pisos vacíos que había en el 2008. Más datos: la gran mayoría de las operaciones de compraventa realizadas en el 2015 ha sido nuevamente de viviendas de segunda mano. En concreto 276.267, el 78% del total, con un incremento interanual del 37,2 %. La compraventa de viviendas nuevas, en cambio, sigue sin repuntar, por quinto año consecutivo, y en el 2015 cayó un 33,7%, con tan sólo 77.865 operaciones.

En definitiva, la recuperación del sector inmobiliario parece estar en marcha, mientras que la tendencia indica que el mercado inmobiliario español debería estabilizarse en torno de unas ventas de entre 300.000 y 400.000 viviendas anuales, que es la demanda potencial si se mantiene el crecimiento económico y la creación de empleo. En este sentido y tal y como indicábamos al inicio del artículo, la mejora de la estabilidad laboral, a medida que aumenten los contratos fijos, es fundamental para el futuro del sector.

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