Cédula de habitabilidad: cuándo la necesito

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En cualquier proceso de compraventa de una vivienda hay una serie de términos que ambas partes deben conocer para poder llevar a buen puerto la transacción inmobiliaria y cumplir con la legalidad vigente. Sin esa serie de documentos la operación no se podrá rubricar ante notario, pues precisamente estos existen para salvaguardar los derechos de comprador y vendedor ante posibles fraudes o defectos ocultos en el inmueble.

Muchas son las personas interesadas en comprar o vender que hacen llegar consultas a nuestros agentes sobre el proceso a seguir o sobre los documentos que se deben reunir antes de acudir al notario para la firma definitiva. Hay algunos que tienen un carácter más burocrático mientras que otros son claves a la hora de proteger a cada una de las partes y garantizar en todo momento que el proceso se realiza dentro de los parámetros establecidos.

Qué es la cédula de habitabilidad

En este sentido, uno de los documentos de mayor relevancia es la cédula de habitabilidad, que es el que acredita que un inmueble cumple con todos los requisitos técnicos e higiénico-sanitarios como para poder vivir en él. En otras palabras, como el mismo término indica, es un documento que deja constancia de que la vivienda es habitable. Además, este certificado será fundamental para llevar a cabo la contratación de los suministros de la vivienda, así como para poder venderla o arrendarla.

En esta misma línea se expresa el Ministerio de Fomento, que define la cédula de habitabilidad como el “documento que certifica la legalidad de la vivienda”. Por eso debe gestionarlo un arquitecto o aparejador, que comprobarán que el inmueble reúna todos los requisitos en materia de superficie útil, equipamientos y otros exigidos por la autoridad competente. Este certificado también se conoce como licencia de ocupación.

Dentro de las “condiciones mínimas de habitabilidad” debes tener en cuenta que figuran la longitud de la fachada del inmueble, las dimensiones y la distribución de la vivienda y de sus estancias (cocina, dormitorios, salón, baño, etc.), la iluminación y la ventilación de la residencia y el equipamiento mínimo que ha de tener: instalación de agua, suministro eléctrico, un equipo de cocina y un portero eléctrico, entre otros aspectos.

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¿Cuándo es necesaria la cédula de habitabilidad?

Teniendo en cuenta que este documento es el que garantiza que la vivienda reúne los requisitos mínimos para ser habitada, será necesario presentar la cédula de habitabilidad cuando se quiera vender o alquilar la vivienda, así como dar de alta los servicios de agua, luz o gas. Además, hay que considerar que en algunas comunidades autónomas no es siempre necesario cumplir con este trámite, por lo que se tendrá que atender en cada caso a la legislación vigente en cada territorio.

El precio del trámite para gestionar la cédula de habitabilidad varía en función de la autoridad competente que regule su otorgamiento, así como de la tipología de vivienda de la que se trate. Si bien la solicitud de un duplicado suele ser gratuita, pues acostumbra a ser suficiente el identificarse y acreditar que se es el propietario o arrendatario para obtenerla, lo cierto es que cada profesional técnico es libre de fijar su propia horquilla de honorarios, por lo que más allá de las tasas administrativas que correspondan, se deberá pagar al técnico que da el visto bueno. En cualquier caso, todo el proceso de solicitud de la cédula de habitabilidad no debería superar los 200 euros de coste, siendo un trámite relativamente rápido y económico.

¿Dónde conseguir la cédula de habitabilidad?

Hasta ahora hemos explicado qué es la cédula de habitabilidad, por qué es un documento tan importante y cuáles son los pasos para poder obtenerla. No obstante, si entramos a valorar qué hay que hacer exactamente para tramitar una cédula de habitabilidad, el procedimiento a seguir se basa en los siguientes puntos:

  • Contratar los servicios de un arquitecto o aparejador colegiado. Este tendrá que visitar el inmueble para comprobar que reúne los requisitos exigidos por la comunidad autónoma en la que esté ubicado.
  • Tras realizar su inspección emitirá un certificado, que visará el Colegio de Arquitectos. Este certificado se presenta a la autoridad competente, que expedirá la cédula de habitabilidad correspondiente.
  • El trámite completo puede demorarse un periodo de hasta tres meses, por lo que se recomienda iniciar este tipo de proceso con el tiempo necesario. En algunos ayuntamientos se permite sustituir este certificado por una declaración responsable. Sin embargo, suele ser mejor contratar a un técnico para evitar riesgos o posibles reclamaciones posteriores.

 

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