¿Qué es la cédula de habitabilidad?

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La cédula de habitabilidad es un documento que se utiliza en determinadas comunidades autónomas para acreditar que una vivienda cumple con las condiciones mínimas para que las personas puedan residir en ella. Si estás pensando en alquilar o vender una vivienda, o simplemente, dar de alta los suministros, es posible que necesites contar con este certificado. En este artículo te contamos todos los detalles con relación a la cédula de habitabilidad, para que puedas saber exactamente en qué consiste.

 
 

 

¿Qué es y para que sirve la cédula de habitabilidad?

Con el fin de garantizar que una vivienda reúne las condiciones básicas para que las personas puedan residir en ella, la ley establece unos parámetros básicos de habitabilidad, salubridad y seguridad.

La cédula de habitabilidad es el documento administrativo que acredita que un inmueble cumple con estas condiciones mínimas para la habitabilidad según la normativa vigente y es apto para ser destinado a la residencia de las personas.

Es un documento importante en algunas comunidades autónomas, ya que según donde se encuentre el inmueble, lo exigirán obligatoriamente para realizar los contratos de agua, gas y electricidad, así como para realizar los contratos de arrendamiento o compraventa.

Es importante no confundirlo con la licencia de primera obra que se pide en todos los ayuntamientos del país para demostrar que la vivienda se ha construido cumpliendo los requisitos técnicos preestablecidos.

 

Tipos de cédulas de habitabilidad

Existen dos tipos de cédula de habitabilidad: por un lado, la de primera ocupación, que se otorga a las viviendas nuevas o aquellas que han experimentado una gran rehabilitación; y por otro, la de segunda ocupación, para aquellas viviendas usadas o preexistentes.

En ambos casos, la cédula de habitabilidad detallará la siguiente información:

  • La dirección y ubicación de la vivienda
  • Superficie útil de la vivienda y las habitaciones
  • Las estancias y los espacios que componen la vivienda
  • El umbral máximo de ocupación
  • La identificación y titulación de la persona técnica que certifica la habitabilidad

 

En el documento no figura el nombre de la persona propietaria ya que su finalidad es acreditar las condiciones objetivas de habitabilidad de una vivienda, con independencia de sus titulares u ocupantes.

 

cédula de habitabilidad

¿En qué comunidades se exige la cédula de habitabilidad?

La cédula de habitabilidad tiene sus orígenes en el año 1937 pero en la actualidad no es el único documento que certifica que los inmuebles puedan ser destinados a vivienda.

Es por ello que, desde hace algún tiempo, varias comunidades autónomas no consideran necesaria la cédula de habitabilidad al considerar que los controles relativos al documento resultan ya innecesarios por cuanto, de alguna manera, vienen ya efectuados por los controles municipales relativos a la concesión de licencia de obras y/o licencia de primera ocupación. Las regiones donde no se exige la expedición de la cédula de habitabilidad son Andalucía, Aragón, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Galicia y País Vasco.

Por lo tanto, sí tendrás que renovar la cédula de habitabilidad si tu vivienda se encuentra en la Comunidad de Madrid, Cataluña, Cantabria, Asturias, Navarra, La Rioja, Comunidad Valenciana, Baleares, Canarias, Murcia y Extremadura, así como en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

En cada uno de estos territorios, tanto los procedimientos para obtener dicho documento como los plazos y los requisitos exigidos para su expedición o renovación se regularán según su propia normativa.

 

¿Cómo se consigue la cédula de habitabilidad?

Para obtener la cédula de habitabilidad de una vivienda es necesario contar con un informe técnico elaborado por un arquitecto o ingeniero que corrobore que el inmueble cumple con la normativa vigente. El documento lo expide el Ayuntamiento respectivo y, normalmente, se trata de un procedimiento bastante sencillo que incluso puede realizarse de forma telemática.

Estos son los documentos necesarios para la cédula de habitabilidad:

  • Fotocopia del DNI del propietario o del representante autorizado
  • Impreso formalizado de solicitud que expide el Ayuntamiento
  • Justificante del pago de las tasas correspondientes
  • Copia de la escritura de la propiedad o del contrato de alquiler
  • Certificado de habitabilidad donde un técnico autorizado haga constar que la vivienda cumple con las condiciones y garantías para residir en ella.

 

Validez según la comunidad

Tal y como hemos comentado previamente, salvo en seis comunidades autónomas, en el resto es obligatorio contar con la cédula de habitabilidad. En este sentido, debemos tener en cuenta que cada región tiene su propia normativa. Los procedimientos y requisitos de expedición, tasas, plazos de entrega y tiempos de caducidad son distintos según el territorio en el que residas. Por ejemplo, en La Rioja, una vez que el piso supera los 30 años de antigüedad, el documento pasa a caducar cada cinco años. Por norma general, la validez oscila entre los 10 y los 15 años.

Por ello, es importante considerar los plazos de respuesta de los organismos responsables en nuestra comunidad. Aunque muchas veces la administración entrega el documento en pocos días, los tiempos máximos marcados por reglamento pueden ser de hasta tres meses.

Es recomendable contar con una previsión respecto a los plazos y comenzar el trámite con suficiente antelación, y así evitar retrasos que nos puedan complicar la venta.

 

Condiciones mínimas de habitabilidad

Las condiciones mínimas de habitabilidad que debe tener tu vivienda varía según dónde vivas. Cada comunidad autónoma, y en algunos casos los ayuntamientos, son los encargados de elaborar las normales generales exigidas con los requisitos que ha de cumplir cada inmueble para ser considerado apto para vivir en él.

Entre los requisitos generales de habitabilidad que debes tener en cuenta se encuentra la longitud de la fachada del inmueble, las dimensiones y la distribución de la vivienda y de sus estancias (cocina, dormitorios, salón, baño, etc.), la iluminación y la ventilación de la residencia y el equipamiento mínimo que ha de tener: instalación de agua, suministro eléctrico, un equipo de cocina y un portero eléctrico, entre otros aspectos.

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